La niña mas linda.

Primer día en el Nido. Recuerdo que dicho lugar consistía en un salón de clases muy pequeño, de un lado estaban unas mesitas de madera, del otro lado un pequeño armario donde se colocaban las plastilinas, juguetes y también las loncheras, por el lado del fondo una gran ventana por el cual nos asomábamos para mirar el jardín y por el frente mas armarios llenos de libros, rompecabezas y pinturas de todos los colores. Aquel lugar tenía una luz tenue pero el ambiente alrededor no lo hacía parecer tenebroso, al contrario, estaba lleno de muchos colores, las paredes decoradas con personajes de fantasía, las ventanas llenas de mariposas hechas de papel y las profesoras con sus mandiles impecables, era el típico salón de clases de un niño de 4 a 5 años.

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¿Vamos a la playa?

No recuerdo cuándo fue la primera vez que conocí al viejo azul, pero regresando al pasado logre recordar aquella vez en que mi familia y yo fuimos a disfrutar un día de playa. Por aquellos años (80’s) las playas de moda eran El Silencio y San Bartolo, las cuales eran las favoritas de mi madre y de mis tías, a los hombres les daba igual, solo querían relajarse, tomar sol, beber un par de cervezas y saborear un delicioso ceviche frente al mar. Según me contó mi querida madre (durante un almuerzo en casa el pasado fin de semana), mi viejo era el único que se atrevía a nadar, bucear y alejarse muchos metros mar adentro, ella me confesó que mi viejo siempre retaba al viejo azul, y que este siempre lo trataba bien a pesar de su avezado comportamiento. En cuanto a mí, ella me dijo lo siguiente:

“Tú no te acuerdas, pero nosotras les hacíamos un pósito en la arena a ti y a tus primos, luego la llenábamos con agua y los dejábamos al cuidado de tu tía Mariela. En aquella oportunidad no nos dimos cuenta que el oleaje estaba volviendose caprichoso y en un descuido, vino una ola grande que logro alcanzarlos a ustedes. Tu hermana había tragado un poco de agua,  tu primo tenia agua en los oídos, July tenia arena en toda su cabellera y a ti, a ti te arrastro algunos metros”

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Se fue mi Ti Ti

Recuerdo con mucho cariño que una amiga que trabajaba conmigo en RRPP lo bautizo de esa forma, ¿Tienes tu Ti Ti?. Desde aquel momento el solo hecho de escuchar ese adjetivo me hizo ver que tenía algo más que un simple auto. Yo tenía mi Ti -Ti.

Desde muy chico me gustaron los autos, tenia fascinación por los modelos de carrera y sobretodo por los clásicos como los Cadillacs o los Mustangs. Por esos años, mi viejita me engreía casi siempre, ya que al regresar de su trabajo pasaba por el mercado y me compraba un carrito de plástico. Según mis viejos, yo tenia centenares de autos de plástico y algunos pocos de metal. Al respecto recuerdo que por aquellos años a mi solo me importaba que el auto tenga sus cuatro rueditas, no me importaba en absoluto si este era de alguna marca reconocida o tenga alguna otra propiedad.

Sin embargo paso el tiempo, hasta que llegaron los autos a pilas y a control remoto. Solo llegaron a comprarme uno que funcionaba con pilas, se trataba del batimovil, en color rojo y con linternita. En cuanto a los autos de control remoto, bueno, creo que nunca les vi la gracia, yo era de aquellos que tocaba y sentia dicho juguetito. Recuerdo que a los carritos de plástico que tenia o bien los empujaba con la manito o les amarraba una pitita de la cual tiraba paseándolos por toda la casa.

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Papá, Mamá y sus hijitos

Estas de regreso y no sabes cuan felices estamos todos nosotros, tu familia. Tu mamá que siempre está al pendiente del teléfono cada vez que se despierta en las mañana ya que comprenderás que toda madre tiene el presentimiento de que alguna buena noticia está por llegar,  y es cierto, el teléfono timbrando a las 6:30 am, y allí estas, del otro lado de la línea, despertando a mis viejos con un “Hola mamí, ¿qué novedades?, cuéntame los últimos chismes por favor”.

Tu papá, que para él tu sigues siendo la niña de sus ojos, la nena que siempre quería ser llevada en brazos, y con quien existe ese amor único entre padre e hija, ese entendimiento que por momentos yo envidio. Por si no lo sabes, él siempre me pide que cuide tu cuarto, que no lo maltrate o que no lo remodele, quiere verlo tal y como lo dejaste, porque sabe que siempre vas a regresar a la casa, nuestra casa.

Tu hermano, que siempre ve tu foto en el velador de tu cuarto (en el cual estoy instalado), recordando viejas travesuras que hacíamos juntos, cuando jugábamos a la cocinita o cuando en mi triciclo yo te hacia pasear por aquella casa rodeada de esteras y madera. Recordando tu voz, tus risas y ese arte en la cocina tuya que cada día se iguala a la de mi viejo (exquisito). Recordando las veces en que mis viejos nos dejaban a las 7:00 am, en la puerta del colegio, haciendo hora para ingresar a las 7:45 am. Cuando te veía a la hora del recreo, siempre cuidando de que no te pasara nada. Buenos recuerdos gordita.

Es Navidad, y creo que es el mejor regalo que una familia puede recibir, estar de nuevo reunidos y añadir a nuestras vidas otro inolvidable recuerdo. Ahora si, la familia Aquino Ladera esta completa, el Papá que te ama, la Mamá que siempre está al pendiente del teléfono y te extraña mares y tu hermano que siempre regresa en el tiempo para estar acompañado de ti… siempre.

Te quiero mucho gordita.

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